El último rayo de sol murió en la copa del alto pino del campamento. El capitán enojado, miraba a sus prisioneros en el árbol a su derecha. Sopesaba sus acciones. Quizá aquellos prisioneros no eran tan valiosos como parecían. Aquellas quimeras podían haberlo engañado y ahora seguro habían huido. Mordía lentamente una delgada astilla de madera mientras pensaba. Era uno de los soldados más importantes del reino, su fama y su honor habían sido forjados a base de guerras y misiones. Esta misión era una de las más importantes, el mismo rey se le había encomendado, ¿Cómo le explicaría aquello al rey? El había sido enviado a la misión porque nunca había fallado en sus encargos, esta sería la primera vez que al regresar no tuviera buenas noticias. El rey evidentemente esperaba el regreso de ellos

