Valeria colocó la bolsa de comestibles recién trasplantada en el mostrador de la cocina de Alejandro. Él le preguntó si necesitaba algo y ella hizo una lista de artículos y utensilios que necesitaría. —¿Qué diablos estás haciendo?— quería saber mientras colocaba cada artículo que ella pedía en la isla. —Tal vez quiero mantenerlo como una sorpresa— le dijo. —Quizás te arrastre hasta el dormitorio ahora mismo, si no me lo dices. —Tal vez te patee en....— la besó antes de que pudiera terminar. —No es justo— resopló cuando él terminó. Volvió su atención a la tarea que tenía entre manos, ignorándolo por completo. —Estaré en la sala de estar— le dijo, golpeándola suavemente en el trasero antes de salir. Ella asintió, luego se puso a trabajar, sacando los alimentos que había traído de su c

