Nos invitó a una gran mesa, esta estaba cerca a la ventana, podía ver dos camionetas de mis hombres esperándome por si acaso. Valentino no tardó en llegar con Bianca, Gian venía con una mujer, supongo que la conoció en el cumpleaños de Antonella, Massimo se sentó con un “estamos completos” llamó a uno de sus chefs para que viniera a ofrecernos sus platos más selectivos. Él se hizo frente a mi esposa, Fiorella le dedicaba sonrisas, esas que son de cortesía. Bianca estaba pegada a su teléfono, Valentino hablando con la chica que trajo Gian y, el último estaba que se dormía, lleva varias noches que no duerme bien. —Bueno, hoy quiero agradecer a cada persona que está acá, en especial a Fiorella, si no hubiera sido por ella este reencuentro no sería posible. —Escuché un “Owww” por parte de

