— Pues más bien ha hablado ella conmigo y creo que está dispuesta a follarse a media clase. — Será difícil frenarla. Es verdad que está demasiado eufórica. – acuñó mi madre. — Hay algo más. Sospecha que te lo montas fuera de casa. — Bueno, ya no importa. Hemos estado hablando papá y yo sobre lo que ocurrió en casa de Samuel y de lo que pasó anoche, y hemos llegado a la conclusión que a los dos nos viene bien cambiar de vez en cuando. — Entonces… os habéis dado permiso para follar con otros y otras? — Más o menos, jejeje. Eso valía para que mi madre se sintiera menos culpable. Lo que no sabía es si mi padre sería capaz de encontrar algo fuera después de tanto tiempo. Lo de la familia de Samuel no era lo habitual. Me sentí algo celoso pensando

