Me despegue de su cuerpo y me deje caer sobre la cama. Ella se recostó a mi lado y el olor a sudor y sexo impregnó todo el aire que nos rodeaba. — Ufff hermanito… me encanta como me follas… — Me da que te encanta como te folla todo el mundo. – contesté con sorna. — No seas gilipollas, me gusta follar, pero contigo siento cosas diferentes. — Ya veo que tu cabeza da para mucho. — No me digas que no te excita la idea de follar nos a papá y a mamá. — Me parece algo perverso lo de montar una bacanal entre los cuatro. — Jajaja, la idea me excita mucho, aunque sé que es prácticamente imposible. Ella no sabía que parte de su alucinación ya se había consumado, y tampoco podía decírselo. Mi madre me lo había dejado muy claro, pero en mi mente

