Desfilando

1768 Palabras

Cuando Priscila y Camila regresaron, fue como meterme a mí mismo en una película subliminal, una en la que, por alguna razón, todas las mujeres del mundo vestían permanentemente conjuntos de lencería. Porque para que Cami y Priscila estuvieran vestidas así, algo debía haber cambiado mucho en el mundo. Lo máximo que había visto en ellas era algún bikini bastante modesto, que no se animaban a usar por mucho tiempo. Sin embargo ahora iban vestidas como modelos de catálogo de lencería. No parecían mis hermanas. Pero eran mis hermanas, aunque yo quisiera engañarme a mí mismo. El conjunto de Priscila era de encaje blanco, incluía medias y portaligas. La tela no llegaba a transparentar, pero había algunos puntos en los que el decorado del encaje desaparecía y permitía ver el tenue color de la

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