Me quedé acostado mirando al cielo razo del techo mientras tú sigues enfurruñada en el mismo lugar sin poder dormir. Pero no haces gran ruido, o te mueves mucho, realmente me gusta mucho la cercanía de tu cuerpo. —¿Ahora sí quieres el agua?. Pregunto al ver que te sigues moviendo incómoda. Te levantas y sientas a un lado junto a mi. Tenía la intención de acariciar tu cabello pero mi mano temblaba mucho, no quiero incomodarte más de lo que ya lo estás. —Ya vuelvo. Me levanto a buscar tanto el agua como el sedante, entiendo que la costumbre durante casi 10 años sea que para dormir tengas una dosis de este que con el tiempo fui aumentando. Pero, bueno, no es como que te lo voy a contar. Sería algo tonto hacerlo... Podría ser útil que no supieras que es lo que uso para dormirte. —Ten

