Me fui nada más entrar en casa al dormitorio, aunque antes me quite los zapatos ya que me dolían los pies y las escaleras que tenía que subir no me iban a ayudar mucho si llevaba los zapatos puestos. Nada más entrar en el dormitorio, le di un portazo a la puerta para cerrarla ya que estaba muy ofendida por la insinuación que me hizo mi esposo. Cuando me iba a quitar el vestido, escuche abrirse la puerta, entrando mi esposo con un vaso de whisky en su mano, sentándose en el sillón que había —- ¿Qué quieres ahora?¿seguir ofendiendo?me voy a dormir, y te agradeceria que tú durmieras en otro dormitorio — le dije — No voy a irme de aquí a ningún sitio, eres mi esposa y quiero verte con la lencería que te he regalado — me dijo mientras le daba un sorbo al vaso — Esta bien, no te vas, vale, m

