—No tengo ningún inconveniente en quedarme en la casa grande, realmente, no quería sentirme sola en la casa de invitados —Elena sonrió estaría cerca de Franco como lo deseaba, Bastián sonrió ante el tono empleado por Elena —Aunque puedo cuidar de Bastián, mientras su nana vuelve, sabes que puede llevar unos días, no me molestaría, es tu esposo después de todo, vendría siendo algo así como mí cuñado – Bastián, conocía el camino a donde Elena se dirigía —Lo último que recuerdo es que lamentabas profundamente que no muriera en el accidente —Bastián dijo simplemente, mientras Franco dirigía una fría mirada hacia Elena —Debiste haber escuchado mal —sonrió con nerviosismo —Te recuerdo Elena que soy ciego, no sordo —Bastián sonó amable de repente— Una serpiente sería menos venenosa que tu —

