POV Zoé Mi quijada seguía en el suelo, ante su falta de tacto y descaro. Gozaría cuando todo esto acabara, me encargaría de que la próxima vez que escuchara mi nombre temblara por el miedo. El muy cabrón abrió la puerta del auto para mí, puso su mano en la parte baja de mi espalda peligrosamente a bajo dejándome saber que él estaba a cargo, y sonriendo para las cámaras que no dejaban de oprimir sus flashes para nosotros. Sentí unas profundas nauseas asentándose en mi vientre y tuve esa sensación caliente subiendo por mi garganta. Es un completo idiota. Odiaba cada parte de él con cada fibra que había en mi cuerpo. Me tome un momento para respirar profundo no podía dejar que estos pensamientos se adueñaran de mi mente porque se reflejaría en las expresiones de mi cara y ahora tenia todos

