El día siguiente era domingo, uno bastante lluvioso, y aunque de forma normal odiaba la lluvía, me había despertado con demasiado buen humor con la idea de investigar llevaba unas semanas en mi cabeza pero ahora que tenemos pruebas, todos querían hacerlo y eso me encantaba. —Venga Isabella—le supliqué a mi compañera. La chica llevaba veinte minutos de retraso, habíamos quedado con todos y aunque se levantó casi hor ay media antes aún no estaba lista. No se cuantos cambios de ropa llevaba pero era la primera vez que la chica tenía la parte de su habitación desordenada. —Tranquila, nadie se va escapar—me dijo mientras se peinaba. —A Matt no le importa como te vistas, hasta con un saco de patatas vería bien—me queje y la mire—Deja de cambiarte de ropa—suplique. —Ya veras como te pones cu

