Cristina El domingo a la tarde volví demasiado feliz al internado, estaba demasiado feliz de que las cosas con mi madre estuvieran genial y encima, las cosas iban a ir genial para Isabella, se quedaría y seríamos todos felices. Estaba deseando contárselo todo. Entré en la habitación demasiado emocionada para encontrarme a Isabella en la cama mirando al techo. —Mi madre es la mejor, hará algo para que te quedes—le dije emocionada, ella se sentó en la cama para mirarme dejándome ver sus ojos hinchados—¿De que me he perdido? —. —Ya quedarme o no, es cosa del pasado—dijo haciendo que la mirara demasiado sorprendida. —¿Tu madre se ha llevado un golpe o qué pasa? —pregunte sorprendida y la mire —Que oye, si ha recapacitado por mi bien, olé por ella, un aplauso y todo solucionado–dije pero

