Cristina Isabella daba vueltas en la habitación mientras comprobaba una lista de papel en su mano. —Es solo una acampada—me queje porque era así, el colegio se había vuelto muy amable y permisivo, nos había permitido raramente acampar en las inmediaciones del internado para ver una lluvia de estrellas, era algo inimaginable dos meses antes pero ahora se permitían y no me iba a quejar. —Teniendo en cuenta que hay bichos, y seguramente gente borracha cualquier precaución es poca—dejó claro ella y la miré sorprendida pero no dije nada porque tenía razón. Agarró las cosas cuando al fin terminó y salimos juntas con las cosas a la zona de la acampada, con algo de dificultad montamos la tienda de campaña que aunque era solo para las dos, era demasiado grande pero según Isabella era mejor tene

