El auto giró hacia la derecha para dar a un callejón largo con escasa luz. Por la ventana trasera pude ver que los muros estaban plagados de graffiti, las casas estaban acopladas unas con otras, la mayoría de ellas tenían portones altos de madera en mal estado que no dejaban ver su interior, mientras tanto otras tenían basura derramada en todo su antejardín.
Me percaté que había un contenedor gigantesco, de él rebalsaba diferentes tamaños de bolsas oscuras de basura, también se lograba apreciar cantidades de botellas alcohólicas, vidrios esparcidos alrededor y colchones usados tendidos en el suelo.
¿Dónde estaba? ¡Ni idea!
Volví a sentir su mirada, a decir verdad, todo el camino la percibía. —Parece que no te gusta mi barrio ¿verdad, Emma? — dijo Lucas en tono divertido.
—¿Cómo? — Respondí elevando las cejas mientras enderezaba mi cuello y dirigía mis ojos al retrovisor.
Tal vez habrá visto el gesto de desagrado que hice cuando vi a dos hombres borrachos tambaleándose de frente a un poste de luz con los pantalones caídos hasta las rodillas, dejando ver su repugnante trasero.
—No son malos, puedes estar tranquila—.
—Eso espero. —Susurre.
Se estacionó frente a una casa de ladrillos desgastados, su puerta era color café y las ventanas contaban con rejillas, no tenía portón por lo cual dejaba a la vista su antejardín, que compararon los demás, este se veía más pulcro.
Bajamos las bolsas del maletero para luego dirigirnos a la puerta principal de la casa.
Tan solo unos segundos después de que Lucas haya golpeado, se abre por completo dejando ver su interior. Las paredes blancas estaban repletas de póster pegado que representaban bandas de rock, algunas fotografías colgadas de mujeres posando en poca ropa, unos cuantos cuadros de honor y medalla que desde lejos no podía comprobar a qué se debían. —Permiso. —Dije mientras ingresaba a la casa. —Déjame ayudarte — dijo Zicco al acercarse y apoderarse de las dos bolsas negras que cargaba en mis manos.
Sus ojos se encontraron con los míos por unos segundos y pude verlos con claridad. Eran hermosos, nunca antes había visto a una persona con los ojos tan claros como él, tenía dos piercings en la ceja izquierda, haciendo que con su apariencia parezca rudo. Usaba una polera musculosa color verde militar dejando ver un tatuaje que le cubría todo el brazo izquierdo.
Trague saliva con fuerza, su mirada era penetrante, probablemente él haya sentido mi nerviosismo porque con suma rapidez desvió su mirada para luego dar media vuelta y perderse dentro de otra habitación, llevando consigo las bolsas negras.
Al cerrar la puerta tras de mí, dirijo mis pasos donde se encontraba Ash ya sentada, tenía la mirada fija en un video musical que estaban dando en la televisión.
Puedo observar que en la mesa del centro había bastantes colillas de cigarrillos en un cenicero transparente y unas botellas de Whisky a medio beber.
No voy a mentir, aunque el barrio se vea peligroso, aquí dentro el ambiente es distinto, se siente acogedor. —¿Estudias Emma? — preguntó Lucas mientras se acercaba dirigiéndose a un sillón individual en donde se acomodó. En su mano dejaba ver que cargaba una boleta de Cerveza abierta y en la otra ¿un cigarro?.
— Estoy esperando los resultados de admisión para entrar a la Universidad — dije sonriendo.
— ¡Guau! ¿Qué te gustaría estudiar cerebrito? —Escuche la voz de Zicco tras de mí.
—¿Cerebrito? Pregunte confusa.
Quizás Ash le comento lo destacada que había sido en la secundaria. No puedo negarlo, soy una de esas pocas personas que le gusta estudiar, nunca creí que fuera una obligación hacerlo, al contrario, me emocionaba llegar con tareas y así pasar mis tiempos libres. —Le comenté que te gustaba mucho estudiar. — dijo Ash girando su cabeza para mirarme —Y también de lo mucho que te gustaban las Matemáticas.—
Sonreí —Apliqué para estudiar Ingeniería Comercial. — respondí mientras extendía la mano para recibir una cerveza que me ofrecía Lucas. — Desde pequeña siempre fue mi sueño. — termine diciendo para luego dar un gran sorbo a la botella.
Todos teníamos una botella en la mano, sentados alrededor de la mesa del centro, conversando de lo mucho que a ellos les hubiera gustado seguir estudiando, Zicco por su parte comentó que le interesaba estudiar Leyes cuando pequeño, pero que su abuelo no podía costear la carrera, postuló a becas, pero no fue aceptado, volvió a postular al año siguiente y le ofrecieron cubrir la mitad de los gastos, pero que tampoco le alcanzaba. En cambio, Lucas prefería más el área de la salud, aunque no especificó qué carrera exactamente, dijo que siempre ha soñado con trabajar en hospitales salvando vidas, pero su mundo dio un giro cuando tenía dieciséis años y vio como todos sus sueños se convertirían en eso… solamente sueños.
Observó como Lucas encendía el cigarrillo que llevaba, aspirando tres veces profundamente antes de extender su mano y entregárselo a su amigo. —¿Lo compraste donde John? — pregunta Zicco mirando a Ash..
— Si ¿Por qué? ¿No están buenos?.
— Están buenísimos, amor — le responde aspirando de la misma forma para luego extenderlo hacia Ash.
¿Mi mejor amiga fuma marihuana y no me comentó nada?. La miraba extrañada, nunca la había visto fumar ni siguiera un cigarrillo.
Ella se giró hacia mí, extendiéndome la mano mientras con la otra se tapaba la boca para toser. Pensaba en negar y pasar de largo… pero también tenía curiosidad de saber cómo en realidad se sentía, averiguar si de verdad su sensación es relajarte. Nunca he probado ningún tipo de droga, puedo decir que nadie de mi entorno "consume", bueno… excepto Ashley, pero si he escuchado mucho acerca de esos temas porque mi padre es enfermero y siempre me comentaba cuando llegaban jóvenes "intoxicados" a urgencia.
Sin hacerme de rogar, recibí el cigarrillo que hasta ahora se encontraba reducido a la mitad, aspire profundamente, tan profundo que sentía como el humo quemaba mi garganta, haciéndome toser angustiosamente. —Amiga, de a poco. — dice Ash dejando salir una carcajada — Aspiras profundo, pero no fuerte, después debes aguantar el humo y luego lo dejas salir. —Termino diciendo.
Vuelvo a fumar, exactamente como Ash "La experta" me había comentado, sentía como el humo ya comenzaba a hacer efecto, el olor era fuerte y el sabor delicioso. Sentía como corría mi sangre de manera veloz y mi cabeza empezaba a despejarse. El cigarrillo comenzó a correr de nuevo entre nosotros… Para ser la primera vez no estuvo nada mal.
Cerveza, Whisky y marihuana una combinación que comenzaba a gustarme.
La música sonaba fuerte, pero no afectaba mi audición, podía escuchar perfectamente la conversación que manteníamos sin necesidad de gritar. —¿Viven juntos? — Pregunté curiosa.
—Algo así. —Respondió Lucas quien seguía sentado donde mismo, pero más ebrio. — Zicco es como mi hermano, entonces mi casa es la tuya, y espero nunca lo olvide. — finalizó diciendo.
Zicco quien estaba apoyado en la puerta de una habitación ya algo tambaleante, se acerca a su amigo, quien se levanta – A duras penas– y lo recibe con un abrazo. Puedo notar como los ojos de Ambos comienzan a verse húmedos. —¡Oh no!. —escuché a mi amiga maldecir—No van a comenzar otra vez, parecen niñas—. Terminó diciendo mientras se levantaba dispuesta a separarlos.
No pude evitar reír.
Me gustaba la compañía, estos dos chicos eran estupendos, aunque aún no entiendo cómo se conocieron con Ash, pero espero que mi amiga pronto me pueda comentarme con lujos y detalle algunas cosas.
….. ♡ …..
Los rayos del sol iluminaban mi habitación en su totalidad, podía escuchar claramente los ruidos producidos por los vehículos y autobuses que pasaban por fuera de mi casa. Me levanté con rapidez para dirigirme al baño, el cual quedaba al costado de mi habitación. Al llegar apoyé mis manos en el inodoro inclinando la cabeza, expulsando todo el alcohol bebido la noche anterior.
Sentía pequeños pinchazos de dolor que iban desde mi frente hasta la nuca. Creo que excedí mis límites anoche, ya que no recuerdo muy bien cómo llegué a casa.
Prendo la ducha para darme un baño corto, tenía que sacarme este olor a tabaco y marihuana que se había impregnado en mí. Aunque nos hayamos quedado sin la "gran fiesta", pudimos divertirnos de todas formas, y quien iba a pensar que esos chicos con apariencia de bandidos serían tan divertidos.
El día estaba despejado, no se sentía la brisa del viento.
Decidí vestirme con una polera roja que dejaba ver mi ombligo, combinándolo con un jeans y zapatillas color blancas, amarre mi cabello aún húmedo en una cola.
Baje la escalera a toda velocidad, mi estómago exigía alimentarse pronto, y claro… no lo haré esperar.
Al entrar a la cocina, pude ver como mamá estaba preparando unas tostadas con mantequilla. Tenía puesto su uniforme del trabajo.
—¿Trabajas hoy?— pregunté mientras me acercaba a su lado para besarle la mejilla. Mamá no trabajaba los sábados por lo cual no entendía qué estaba haciendo con el uniforme puesto.
—Si, me llamaron para hacer un reemplazo —Me responde estirando su brazo para que pueda recibir el plato que contaba con dos tostadas.
Mi madre trabaja en una galería de Arte que estaba ubicada en pleno centro de la ciudad, llevaba cinco años en el puesto de vendedora, pero por su gran desempeño y responsabilidad, le dieron la oportunidad de administrar la dos galerías, aunque ahora la veo menos que antes porque debe de estar disponible todo el día por si sus trabajadores la necesitan, estoy muy contenta por lo que está logrando. —¿Cómo te fue anoche? —preguntó mi madre apoyada en la encimera mientras mordía una manzana sin despegar los ojos de mí.
—No me creerás.—Le respondo tomando un sorbo de un jugo que se encontraba servido en la mesa, que probablemente haya sido de mi padre. —Llegamos y no había fiesta, habían cambiado la dirección.—
—¿Pero no te avisaron?.
—Si, lo malo es que vi muy tarde el mensaje. —Respondí haciendo una mueca de disgusto. -- Pero Ash llamó a uno de sus amigos y fuimos a su casa a compartir. —
El sonido de mi móvil cortó de lleno la conversación con mi madre, quien ya se encontraba lista para irse. -- Me voy, Te amo. — Se despide susurrando, dándome un beso apretado en la mejilla. Cuando estaba a punto de contestar, cortaron la llamada.
Se trataba de un número desconocido, decidí guardarlo como "Aaaa" en mi lista de contacto para poder marcarlo más tarde cuando vaya a recargar el celular.
Me levanté dejando el móvil en la mesa y comencé a levantar la losa para llevarla al lavavajillas, el cual se encontraba vacío, lo encendí y dejé que haga su trabajo, guarde algunas cosas en la despensa y otras en el refrigerador.
Volvió a sonar mi móvil, pero esta vez era un mensaje.
Mensaje de "Aaaa"
11:43: Buenos días.