«Sofía recordó su noche de bodas, estaba asustada, ese hombre que la compró no solo era malo, también era violento, no había nada que ella pudiese amar en él. Había estado bebiendo junto a sus amigos, riendo como si festejara algo, mientras ella no era feliz, solo anhelaba morir para estar lejos de ese destino cruel que le había tocado vivir. Santiago entró, totalmente enardecido, se lanzó sobre ella como un animal salvaje, rompió sus ropas como si fuera a comerla, ella sintió miedo. No pudo defenderse, ni siquiera estaba lubricada, sintió tanto dolor, él la embistió como si fuera una bestia, sin importar que ella suplicara que la lastimaba. Al día siguiente las manchas de sangre sobre la cama hicieron creer a Santiago que era virgen, mientras Sofía no pudo levantarse de esa cama por v

