UN TRATO CON EL CEO Adhara después de recordarle ciertas cosas, miró fijamente a Salvatore, salió de ahí dejando lo con la palabra en la boca. Agarró nuevamente la mano de Emir y subieron al auto. Los guardaespaldas lo soltaron, salieron y también se fueron dejándolo con tantas preguntas sin respuestas. Emir manejó en completo silencio, Adhara sentía su corazón latir tan fuerte, pero no se atrevía a mirarlo de frente. Emir la miró y rompió el silencio. — ¿Pensas casarte con ese tal Emiliano? — Preguntó tragando el nudo en su garganta. — Si, si es necesario si. — Pero ya me vio contigo, y si te casas con otro que... — ¿Y quien te dijo a ti, que a mí me importa el que dirán? — Imaginó que no, por qué no tienes problemas de quedar en calzones en público. — Ahí tienes la respuesta. —

