Adhara respondió a ese beso y muy despacio fueron cayendo a la cama, Adhara enredó los dedos en sus cabellos, mientras Emir devoraba su boca, sus lenguas tenían una danza erótica, se enredan y se reconocen, como si se pertenecieran desde antes, Emir se deleitaba con su sabor, era dulce y se embriagaba cada ves más Por la falta de aire se separaron, y sobre sus labios susurró. — Te amo esposa mía, te busqué por mucho tiempo, mi hermano te trajo a mi, y cuando abrí mis ojos y te ví desee no dejarte ir jamás. Sus miradas eran conectadas, nuevamente el beso de tornó apasionado. — Te amo Raphaella, eres la mujer de mi vida, me devolviste las ganas de volver amar. — Emir, Emir por favor, no me iluciones, ¿y Kerim.? — ¿Kerim? Kerim es como mi hermano, no se de dónde sacaste l idea df que soy

