Adhara Raphaella en el momento en que subió a su auto, a pesar de ir muy molesta no dejó de ver el auto y a la mujer llevarse casi arrastrando a la pequeña que ella no conocía, y no sabía que era la hija de Emir. — Albert, estás viendo lo que yo, ¿Verdad? No es imaginación mía. — No señorita, la niña va mirando hacia atrás, es como que no está convencida de querer ir. — Síguela. — Ordenó poniéndose un shorts y una sudadera. — Si señorita. Siguieron al auto a una distancia moderada, y sin perderle la pista, el auto que conducía Genevieve llegó a un barrio alejado de la ciudad, y vio el momento en que Genevieve bajó a la pequeña casi a jalones. — Si ves que no salgo en diez minutos, por favor llama a la policía. — Señorita, no creo que sea buena idea que usted se arriesgue. — Alfred,

