Después de la noche mágica en el teatro renovado, Valeria y Adrián se despertaron con una sensación renovada de determinación. La mansión, con sus ventanas iluminadas por el sol de la mañana, parecía saludarlos con un destello de aliento para el próximo capítulo de su travesía. Decidieron explorar una ciudad vecina que, según las historias locales, estaba atravesando momentos difíciles. Mientras caminaban por las calles, Valeria observó, "Adrián, la mansión nos ha enseñado que incluso en las tormentas más intensas, siempre hay un lugar para la luz. ¿Cómo podemos ser esa luz para esta ciudad?" Adrián, reflexionando sobre las palabras de Valeria, respondió, "Valeria, la mansión también ha sido testigo de nuestras propias tormentas y cómo las hemos convertido en oportunidades. Vamos a invol

