Capítulo 12: Entre Sueños y Realidades
La mansión, que ahora está on fire después de la restauración, es como un testamento de cómo Valeria y Adrián la rompieron. La movida de reconstruir, tanto física como emocionalmente, les dio un boost en la relación. Pero el camino para recuperarse del todo sigue en modo desafío y descubrimientos.
Estamos Valeria y Adrián, en un punto donde el pasado se está borrando y el futuro se despliega como un papel en blanco. Cada día es una chance para armar nuevas memorias y dejar atrás las sombras que todavía están dando vueltas.
En una mañana al sol, decidimos explorar los lugares más perdidos de la mansión, esos rincones que quedaron en la sombra durante la restauración. Mientras nos mandamos por pasillos llenos de polvo y cuartos olvidados, encontramos cartas y fotos que iluminan los eventos de la historia de la mansión.
En uno de los hallazgos, enganchamos una biblioteca vieja llena de diarios y papeles contando las vidas de los que vivieron acá en los años anteriores. La lectura de las historias entrelazadas de los que anduvieron por la mansión nos dio un panorama más amplio sobre la complejidad de las relaciones y cómo enfrentar desafíos.
Mientras Valeria hojeaba un diario amarillento, yo me quedé pegado a un retrato antiguo que estaba colgado en la pared. La foto de una pareja re feliz, con el amor brillando en sus ojos, nos pegó fuerte. "¿Vos pensás que podemos ser tan felices como ellos?", le tiré a Valeria, mi mirada buscando la suya.
Valeria me tiró una sonrisa re tierna. "Creo que nuestro amor tiene la potencia para ser todavía más fuerte. Cada desafío que encaramos solo fortaleció nuestra conexión".
El día se fue en la tarde, y decidimos tirarnos un break en el jardín, donde las flores coloridas bailaban con la brisa. Mientras estábamos al lado de la fuente, la charla arrancó a girar sobre sueños y aspiraciones.
"Me acuerdo cuando soñábamos con nuestro futuro al principio", tiró Valeria, mirando el horizonte. "Aunque se puso más difícil de lo que pensábamos, sigo creyendo en esos sueños".
Yo asentí, recordando los días llenos de esperanza que compartimos. "A veces siento que los sueños se distorsionaron con las sombras del pasado, pero estoy ready para redescubrirlos con vos".
La noche llegó a la mansión, y Valeria y yo, en nuestro mundo de pensamientos, nos fuimos a la habitación. La restauración de la mansión y la exploración de su pasado reavivaron no solo el edificio, sino también la llama de nuestro amor. Pero una pregunta seguía flotando en el aire: ¿cómo podíamos cuadrar nuestros sueños compartidos con las realidades complicadas que la vida nos puso?
En los días que vinieron, Valeria y yo nos lanzamos a un viaje de autoexploración y charlas abiertas. Las conversaciones deep se volvieron la base donde construiríamos nuestros sueños en conjunto. Nos comprometimos a bancarnos en la búsqueda de nuestras metas individuales y a crear un lugar donde ambos pudiéramos crecer.
Un día, mientras mirábamos el atardecer desde el balcón de la mansión, Valeria agarró mi mano y me miró a los ojos. "Adrián, nuestros sueños pueden cambiar y evolucionar, pero lo más importante es que los construyamos juntos. El futuro que queremos está en nuestras manos".
Sonreí, sintiendo la posta en las palabras de Valeria. "Tenés razón. Juntos, podemos enfrentar cualquier desafío y llegar alto".
Con el amor como nuestra guía, Valeria y yo nos pusimos en modo construir un futuro donde los sueños compartidos y las realidades se mezclen en una historia única. La mansión, ahora llena de risas y amor, es un recordatorio de nuestra capacidad para superar las pruebas y salir más fuertes.
En el próximo capítulo, Valeria y yo vamos a encarar nuevos capítulos, donde los desafíos y las alegrías van a bailar juntos. Mientras exploramos las posibilidades de nuestra relación, nos damos cuenta de que el viaje del amor es interminable y siempre cambia.