La siguiente travesía de Valeria y Adrián los condujo a una región donde los contrastes eran tan marcados como las sombras que se proyectaban en la tierra al atardecer. Colinas iluminadas por el sol y valles sumidos en la penumbra sugerían un lugar donde la dualidad entre luz y oscuridad pintaba un paisaje tan fascinante como desafiante. La mansión, con su eterna presencia, parecía intrigada por la exploración de estos contrastes. Mientras caminaban por la región, Valeria comentó, "Adrián, la mansión nos ha enseñado que la magia está en la dualidad, en la interacción entre sombras y claridades que danzan a lo largo del día. ¿Cómo podemos incorporar esta dualidad en nuestro Rincón de los Sueños?" Adrián, contemplando los juegos de luz y sombra en el paisaje, respondió, "Valeria, la magia

