Con el cielo oscureciéndose, Noah azotó la puerta de su casa en un intento de abrirla y arrasó en el interior mientras se dirigía directamente hacia su despacho sin detenerse a mirar nada, si Isaac estaba ahí o se había ido esta vez de verdad, no le interesaba saberlo. Mierda, no quería saber nada que estuviera relacionado con ese mentiroso que no resultó ser diferente a los demás. Pareja destinada y una mierda, tal parece que ni siquiera eso se podía respetar. Observando su escritorio, se dejó caer pesadamente en su silla y pronto se levantó, sin poder mantenerse quieto en un solo lugar mientras su lobo se agitaba en su mente, una parte dentro de él quería ir a comprobar a Isaac y asegurarse de que estaba bien, mientras que la otra estaba tan resentida y enojada con este que no deseaba

