La lluvia finalmente había dejado de ser solo una pequeña y suave llovizna para transformarse en una total lluvia torrencial en todo su esplendor. Gotas gruesas y continuas caían sobre el cuerpo de Noah y Miles mientras recorrían en bosque en búsqueda de su perdida pareja. La furia había pasado en un segundo plano de momento para ser superada por la angustia, lo que más le preocupaba a Noah en ese instante, era que su pareja estaba perdida ahí afuera, solo y sin poder racionalizar bien debido a su celo, según lo que Miles le había contado, claro. ¿Por qué Isaac no le había contado de su celo? ¿Por qué había preferido pasarlo solo? ¿Por qué se había alejado tantos días para ello? Esas eran unas contantes preguntas que había aparecido en su mente, pero que en ese momento no tenían import

