Zillah se detuvo a diez kilómetros de distancia de la manada y su lobo desapareció, el dolor en su costado había vuelto, cerró los ojos y trató de respirar pausadamente. Era la primera vez que se alejaba tanto de su hermano y su lobo gemía al no sentir a Jalur en su unión, sin mirar atrás susurró: — Hermano, mantente entero. Zillah miró alrededor, debía buscar al ladrón y recuperar el tesoro, solo que habían pasado demasiados días y cualquier pista ya se habría borrado. Sus ojos lobunos brillaron, esa noche estaba demasiado oscura y el aire amenazaba tormenta, no era un buen día para cazar ni para huir de casa y lamentablemente él estaba haciendo eso pues no tenía más opciones. ......... Manada Kelias. Hogar del anciano mayor. El lycan había regresado de la reunión con el Alf

