Zillah e Ymika salieron del bosque, a poca distancia se veía un pueblo humano, el lugar estaba demasiado silencioso para ser medio día, Ymika se acercó instintivamente a Zillah pues tenía un mal presentimiento. — Zillah, ¿Ese es nuestro pueblo?... ¿crees que ocurrió algo malo?, ¿papá y los demás estarán bien? — Estarán bien, vivimos en las afueras del pueblo, allí están a salvo. Zillah olfateó, el olor débil de los humanos se mezclaba con el aroma de la suciedad, comida podrida y cadáveres, su lobo gruñó había algo muy extraño en aquel lugar. Zillah le ordenó a Sameth que lo esperara en aquel lugar y no entrara al pueblo sin importar nada, si había peligro debía llamarlo y subirse a un árbol, él regresaría enseguida. Ymika obedeció, aquel lugar le daba escalofríos y estaba segura

