Capítulo 4. Gertrudis.

1600 Palabras
Kangal estaba furioso, en cuanto cerró la puerta de su casa empezó a lanzar por lejos todo lo que tuvo a mano, por supuesto que había visto los rostros de alegría de Ymkrein y su compañera, de seguro el beta Jerkam se sintió aliviado al ver que su hijo sí lograba regresar con la loba. Él había dado una cantidad bastante generosa, dejaría a Ymkrein en paz ese día, pero al día siguiente iría y recuperaría lo que era suyo y luego tomaría venganza, ningún lycan se va a burlar de él de esa manera, si la loba no era de él no sería de nadie. Ymkrein salió de su casa bastante temprano, siempre había algún candidato que después del festival y de no haber podido encontrar a su hija iba a su casa a reclamar, pero no esperó que apenas había dado unos pocos pasos Kangal le cerrara el paso. — ¿Huyes con mi dinero? gruñó Kangal al ver a Ymkrein. — Claro que no, sabes que aunque nosotros intervengamos no podemos controlar el destino. — ¿Me crees un idiota, beta?... escupió Kangal mostrando sus colmillos. — ... la muchacha no estaba en donde aseguraste, bajó de más arriba de la montaña de la mano del cachorro, ¿creíste que no me daría cuenta? Ymkrein guardó silencio, había asumido que Jerek tuvo suerte y llegó antes, Kangal no fue el único que había comprado la ubicación de Ymika ese año, al ser la loba mayor de edad muchos lycans decidieron comprar su ubicación y encontrarla antes que el resto. Kangal había visto a varios lobos en el sector en donde supuestamente estaba escondida Ymika, tuvo cuidado de buscar a la loba sin llamar la atención de los otros. No sería la primera vez que varios machos están en el mismo sector y solo uno de ellos es el que se encuentra de frente con la loba elegida. Ymkrein le explicó al gamma que tanto él como los otros lycans recibieron la misma información, Kamila había preguntado a su hija donde pensaba esconderse para ayudarla a planear su escondite y para que su encuentro con el lycan destinado fuera perfecto, ellos no tenían idea de que la muchacha se fue a otro lado. — ¿Crees que soy idiota? acaso tú y tu compañera no saben cuándo su hija les está engañando y quieres que me crea esa excusa tan pobre. — No es una excusa Kangal, el cachorro de Jerkam no sabía nada, Jerkam no sabía que mi hija también estaba en el festival hasta la segunda noche. El gamma no se iba a comer esa historia, de seguro era todo una trampa de Ymkrein, todo fue planeado desde el principio, él y su compañera entregaron la ubicación de la loba cada año a diferentes lycans y ningún regresó con ella. Todos en la manada sabían que la pareja estaba vendiendo a su hija al mejor postor y justo cuando Jerkam regresa la muchacha es encontrada por el hijo del beta. Los otros lycans que habían comprado la ubicación de Ymika no la vieron bajar con Jerek, cuando supieron que alguien la había encontrado ya estaban muy lejos por lo que ninguno sospechó nada, tan solo se rindieron ante su destino. Kangal exigió su dinero de vuelta e Ymkrein le dijo que esa noche se lo entregaría, el gamma aceptó, tampoco le interesaba que lo vieran intercambiando dinero con Ymkrein a plena luz del día. El tiempo voló y la manada se alistaba con los preparativos para la ceremonia de unión, faltaban dos días para luna llena, esa noche todas las parejas que el destino unió se unirían oficialmente ante los miembros de la manada. Ymika no podía esperar para que llegara ese día, durante el último mes todas las noches se había escapado para encontrarse a escondidas con Jerek, estaban tan enamorados que el no poder estar completamente juntos era como una tortura. Ymika tenía un escondite secreto en el bosque, siempre iba allí cuando sus padres invitaban a algún lycan a cenar y pasar la velada, detestaba esas reuniones pues siempre intentaban que ella mostrara interés por el muchacho que estaba en la invitación. Después de bajar de la montaña Ymika le enseñó su escondite a Jerek y los dos se escapaban de sus casas para verse a escondidas en aquel lugar secreto. Tenían el apoyo de sus padres, pero una cosa era pasar la tarde bajo la atenta mirada de sus madres y otra muy diferente era escaparse para estar juntitos a solas. Ymika y Jerek se recostaban en el escondite y conversaban de muchas cosas conociéndose más, se abrazaban y siempre terminaban en una larga y apasionada sesión de besos. Las sesiones habían ido subiendo de intensidad, ellos dos se amaban y se atraían, sus lobos se deseaban y ellos luchaban entre besos y caricias por aguantar hasta la noche de su unión oficial. Sabían que debían esperar, pues unirse debía ser un momento mágico entre ellos y no únicamente el cumplimiento de un deseo animal. Ymika se separó de Jerek, los dos respiraban con fuerza, se habían besado con tanta intensidad que casi se quedan sin aire, el lycan acarició el rostro encendido de Ymika y sonrió. Ella le devolvió la sonrisa y preguntó: — ¿Crees que después de la celebración tengamos tiempo para algo además de amarnos? — Tendremos que descubrir alguna manera o moriremos de hambre. — Jajaja, hablo en serio. — Escucha, los tres primeros días no saldremos de la habitación, así nuestros lobos se saciaran y podremos pensar en el futuro. Ymika hizo un enorme puchero y con voz fingidamente resentida dijo: — ¿Solo tres días? mi loba es fuego, necesitarías una semana completa para que tu lobo lograra saciarse. Jerek sujetó a la loba por la cintura y la tumbó, se echó encima y con ojos brillantes se acercó a su rostro y murmuró: — Entonces no te dejaré ir de mi cama una semana completa y luego no dejaré que duermas durante todo un mes. Ymika se rio con gusto y sujetó a Jerek por el cuello atrayendolo hacia ella, no tenía suficiente del sabor de sus labios, la luna caminaba sin descanso en el cielo mientras los amantes se comían a besos lejos de cualquier mirada. La noche antes del festival Ymika llegó al escondite en el bosque y encontró a Jerek esperándola con una mirada extraña en el rostro. — ¿Ocurrió algo? preguntó la loba. — No... respondió Jerek sonriendo al verla. — ... me encontré con un lycan bastante extraño esta tarde, dijo algunas tonterías, nada importante. — ¿Qué tonterías? — Nada, dijo que tus padres te habían vendido a más de un lycan y que yo había sacado partido únicamente porque mi padre es un beta. Ymika puso los ojos en blanco y se sentó en el regazo de Jerek, después de darle un muy largo beso dijo: — Mis padres intentaron que algunos lycans me encontraran durante el festival, siempre les di la ubicación errada y estuve escondida en otro lugar. Jerek frunció el ceño, al parecer lo que aquel lycan dijo era verdad y a ella no parecía importarle. — ¿No estás molesta por eso? — Lo estaba, pero si no me hubiera escondido donde lo hice y no hubiera mentido en cada festival, tú no te hubieras escondido donde yo estaba y posiblemente ahora serías el compañero de Gertrudis. Jerek sintió un escalofrío, Gertrudis es una loba mayor, más que mayor es vieja, tiene más de quinientos años, está pasada de peso y tiene un temperamento terrible, incluso para ser un lycan su temperamento es terrible. Cada festival intenta conseguir un compañero, en una ocasión el desafortunado lycan se salvó ya que tuvo la fortuna de que fueron dos los machos que cayeron en la emboscada de Gertrudis. La loba no esperaba a encontrarse con su macho destinado, no, ella preparaba trampas para emboscar a un macho y obligarlo a encontrarla. Ese año había colocado varias trampas de cuerda por su sector y había dejado algunas pistas falsas, un vestido bastante juvenil y angosto, unas zapatillas que una muchachita usaría, etc. Un lycan encontró el vestido y por supuesto se emocionó pensando en la belleza dueña del mismo, un poco más allá otro lycan encontró las zapatillas y con la misma idea decidió buscar a la joven y bella dueña. Habían avanzado un par de pasos en la misma dirección cuando sus pies activaron las trampas, una soga se apretó alrededor de su tobillo y los elevó dejándolos colgados de la misma rama, a la misma altura, en el mismo momento y los dos desafortunados lycan vieron al mismo tiempo a Gertrudis quién los miraba a los dos con ojos brillantes. Las reglas dictaban que debían pelear por ella y el ganador se quedaría con la loba o dejar que ella escogiera, tomaron la primera opción. Ninguno estaba dispuesto a ganar a su rival y se las arreglaron para quedar inconscientes al mismo tiempo, una doble descalificación, la loba estaba tan enojada que cuando despertaron los rechazó a los dos, no quería estar unida a un lobo débil que no podía siquiera pelear por su amor. Desde ese festival los dos lycans suben a la montaña y después de subir unos pocos metros dejan de avanzar, no piensan arriesgarse otra vez a caer en manos de Gertrudis, los dos han declarado que no van a subir mientras la loba siga con vida, los demás también evitan las pistas muy obvias por si es Gertrudis.
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