Ella salió del baño y a mí casi se me sale el corazón del pecho. ¿Cómo es posible que alguien pueda hacerte sentir cosas tan mágicas? Todavía me reprocho el haber sido tan estúpido y no haber admitido lo que me pasaba con Em después de aquella noche. Pero mejor tarde que nunca ¿no lo creen? —Te ves hermosa —musité una vez que se acercó a mí. Levanté mi mano y acaricié su mejilla. Luego acomodé un mechón de su cabello —Realmente hermosa. —Mentira —dijo ella sonrojándose un poco. Me pareció lo más tierno del mundo. —No podría estar mintiendo, Em—le aseguré mientras le echaba una devoradora mirada por su pequeño cuerpo. — ¡No me mires así! —dijo divertida y golpeó levemente mi pecho —Eres un depravado. —Ese vestido n***o que traes puesto se vería muy bien en el suelo en este moment

