La miré fijo y pensé un poco en eso. Ya no más salidas nocturnas a cada rato, ya no más coqueteos con alguna chica. Ya no más libertad de mirar y opinar sobre algún trasero... Pero a mí ya no me interesaba hacer eso, yo solo quiero estar con ella. Dormir con ella, estar a su lado, opinar sobre su trasero y coquetear con ella. — Solo quiero estar contigo — le dije. Ella sonrió y se acercó a mí para besarme impulsivamente. Se alejó y comenzó a subir las escaleras hacia su cuarto. — Apúrate que tenemos que irnos — me dijo. —Tú eres la que se tiene que apurar — dije y me acerqué a la cocina para comer un poco de la fruta que ella había cortado. Luego de unos cuantos minutos ella bajó las escaleras y se acercó a la cocina. Estaba arreglada y maquillada. La miré embobado. — ¿Qué sucede

