Sus ojos volvieron a adquirir ese brillo de hace unos instantes, sus mejillas se enrojecieron levemente y eso terminó con lo que quedaba de mí. — ¿Usas ese calificativo con otras... personas? — me preguntó con recelo. Sonreí. — ¿Celosa? – le pregunté arqueando una ceja. — Estás matando el momento, Ricci. — dijo frunciendo levemente el ceño. Reí por lo bajo. — Y tú solo me estás tentando cada vez más — dije divertido. — Solo quiero saber si alguien más fue llamada así... — No — le dije mirándola fijamente — Nadie más, amor. Ella levantó su mano y acarició mi mejilla, para luego subir hasta mi cabello y acomodarlo levemente hacia atrás. Me incliné hacia ella y la besé dulcemente acariciando sus labios con cuidado. Gimió levemente, mandando a través de mí una oleada de placer. El b

