Nuestros ojos se encontraron de manera peligrosa. Mística. Intensa. Me atraía peligrosamente sin siquiera decir una palabra. ¿Qué podía responder ante eso? ¿Que cuando aparece en mi punto de visión él es lo único que puedo ver? Yo jamás diría eso. Pero si lo pensaba. Gavril tenía un magnetismo extraño. Aunque sé que debo tratar de controlar lo que siento hacia él para que no se me escape de las manos porque aunque sé que estoy en peligro ante su presencia, no quiero huir. Todo lo contrario. Quiero zambullirme en todos estos sentimientos que estoy experimentado. De repente algo hizo que ambos dejáramos de mirarnos fijamente para ver por la ventana de su cocina la torrencial lluvia que se había desatado. Esto sin duda hizo que mi tensión aumentara pero no precisamente la s**

