Una noche muy prometedora para varias personas y, quien traía un poco de sorpresas era Elliot Smith, pues luego de pensar tanto había llegado a la conclusión de que lo mejor que había por hacer era decir la verdad (era algo lógico pero dio muchas vueltas para llegar a ese lugar) no era un niño que debe rendirle cuentas a sus padre, ya que siendo un hombre bastante mayor, maduro, hecho y derecho tiene completo control de su vida y propia toma de decisiones. Pero la cuestión es que Elliot siempre tuvo un vínculo tan fuerte con sus padres que le preocupaba mucho como fueran a tomar ciertas palabras. Hasta el sol de hoy siempre ha podido hablar de cualquier cosa con ellos y llegar a una conclusión, un acuerdo o una simple conversación amena que no terminaba mal. Si, para su fortuna ha tenido

