Tony estaba en la oficina, revisando unos papeles cuando entro Mía, sin golpear por supuesto. El levantó la mirada y apreció su figura. Últimamente estaba más hermosa, o él así la veía. Se acercó despacio hasta llegar a su sillón ejecutivo. El lo giro para quedar frente a ella. Ella se puso entre sus piernas y le dió un beso caliente, tomándolo del cuello. El la agarró de la cintura. Ella se separó apenas. Y le susurró al oído. -Sabes, hay algo que siempre quise hacer desde la primera vez que entre sin golpear- Dicho esto se separó un poco de él y se agachó. Le desabrochó el cinturón y luego el botón del pantalón. Le bajó la bragueta y saco su pene. Y estaba duro. Empezó a tocarlo para masturbarlo y luego se lo llevó a la boca mientras amasaba sus bolas. -Ay si, así- exclamó él

