Yo me reí y le dije: - Pareces un niño, siempre lo preguntas todo. Él sonrió y respondió: - Soy curioso. Estuve de novio durante tres largos años, aunque no conviví con la persona. En realidad, nunca tuve algo tan serio como para convivir, pero sí la quise mucho. Curiosa, le pregunté: - ¿Y qué pasó con ella? Ahora se avecinaba la prueba más importante, algo que nunca antes había experimentado. A lo largo de mi vida, jamás había llevado a un chico a esta casa, y a decir verdad, ni siquiera me había interesado en alguien de esa manera. Nunca me había fijado en las chicas, y ahora, después de tanto tiempo, estaba comenzando a creer en el amor de nuevo. Mis experiencias amorosas se habían limitado a las novelas, películas y libros románticos. A pesar de mi nerviosismo, nos dirigimos en el

