- Pues sí, no quiero quedarme sin trabajo. - sonrío. - ¿Por qué trabajas así? Tienes que soportar a esa supervisora. ¿Por qué no le dices quién eres en realidad? - pregunta. - Porque todo ese dinero es de mi padre, no mío. – aclaro - Y no me interesa aparentar lo que no soy. Puede ser que sí, tengo mucho dinero, pero lo heredaron. A mí me gusta contar el dinero que yo he ganado trabajando. - digo con orgullo hacia mí misma, y luego termino mi taza de café para ir corriendo a bañarme y colocarme un atuendo. - ¿Por qué sigues igual? - pregunta él mientras se lava la cara. - Vamos, ¿te sospecharán? - le pregunto, notando que está vestido de la misma manera. - Me da igual. Dime que piensen que me puse el mismo traje y ya. - responde. - Sí, tienes razón. Además, no me importa que me vean

