Ángela abrió los ojos observó a Ryan con atención, era un hombre muy atractivo, tenía un cuerpo atlético, piel blanca, su barba espesa y oscura como su pelo, pequeñas arrugas se formaban en sus ojos, acarició con la punta de su dedo su nariz larga, sus labios rosados, Ángela sonrió, y se ruborizó al recordar el ayer, cuando hicieron el amor, sentirlo dentro de ella era un placer jamás experimentado, de pronto encontró el color del cielo en los ojos de Ryan, que adormilado la miró —¿Qué haces? —preguntó con voz ronca —Nada, solo te miró y te guardó en mi memora, por si algún día te pierdes y debo buscarte —dijo con suavidad. Él sonrió —Vaya, ¡Qué considerada! —exclamó ante sus risas Ángela se giró dándole la espalda, era de mañana y hacía algo de frío, quiso volver a dormir, pero pronto

