Comenzaron a llegar los invitados, todos vestidos de gala, hasta mi Clarita andaba su vestido de princesa y mi Leslie como una diosa sensual. Usaba un vestido pegado como una segunda piel, une escote en su espalda topando el borde de su rico trasero. La tenía cerca y literalmente no podía dejar de meterle mano. Ella también disimuladamente aprovechaba a rosar mi polla. Asi que me acerque para decirle al oído… —¡Ay, mi amor, ya verás la cogida que te espera jajajaja! Disimuladamente coqueteábamos y dábamos la bienvenida a personal del gremio de Jenny, compañeras, amigos de mis hermanos, vecinos hacendados, clientes de confianza, lo extraño era que no mirábamos a mi hermano Elliot por ningún lado. Me tome el costo de buscarlo porque varias amistades de él habían llegado en sus carros deport

