Le Conte mi historia a Cornelio el conductor del autobús y se puso muy triste porque recordó que él había sido hijo de una madre soltera y mostro un rostro muy abatido cuando menciono…
—Qué vida más difícil tuvo que librar mi madre por mí. Yo lloraba mucho porque mi embarazo me tenía muy sensible, las personas me miraban como pordiosera ya que me regalaban monedas y yo seguía en el autobús, la esposa del señor Cornelio a veces mandaba sándwich para mí también o comíamos hot dogs de la calle, porque no siempre podían compartir su comida conmigo ya que ellos eran muy pobres y tenían muchos hijos. Pasaban los meses y él se estacionaba un poco más del tiempo en la estación donde me subí. A veces miraba los carros del rancho de Rob, pero sus vidrios oscuros no dejaban ver nada, además que iban super rápido como alma que los llevaba el diablo. No se podía ver a nadie… Una tarde le llego una carta a Cornelio era su traslado de zona y de autobús. Entonces fue ahí cuando él me dijo…
—Bueno chica hasta aquí llegamos, además tienes que ir a ver un doctor. Le diré Eddy que te deje en la estación cerca del hospital. Le di las gracias y me despedí de él con un abrazo.
El conductor Eddy era un señor bastante mayor, cuando nos presentaron él fue muy atento y puso cara de preocupación al ver mi gran pansa, cuando llego el momento de irnos el menciono…
—Vámonos jovencita… hey ya tienes ese bebe bien grande, entonces el aprovecho para preguntarme… ¿Has tomado vitaminas, calcio, ácido fólico? Yo solo le respondí…
—No nada de eso. Él se puso consternado y me dio una mirada de tristeza… me subí a su autobús y cuarenta minutos más tarde me dijo…
—Te dejare aquí, es lo más cerca que puede entrar el autobús… camina derecho hasta ese muro blanco, síguelo y llegaras a la entrada. Le di las gracias e hice lo que me dijo, el muro era extremadamente largo camine por más de una hora, por fin llegue a la entrada y sentía desmayarme…. miré unos chicos vestidos de blanco con una camilla correr hacia a mí, pero mi vista se nublo después de eso. Desperté con un gran dolor en mis caderas y el coxis. Una enfermera tomaba mi mano y decía…
—Harás fuerza como que haces del dos… y contaba 12345 puja, 12345 puja… hice mucha fuerza y escuché un llanto, no podía creerlo mi bebe había nacido.
—Es una niña dijo el doctor, pero trajeron una incubadora ya que había nacido casi a los 8 meses. Escuche que decían que yo presentaba un alto grado de desnutrición y me tenían con suero, además de que estaba desangrándome. Así que el doctor me pidió permiso para operarme y eliminar mi hemorragia, el doctor logro amarrar mis trompas, había sido de gran ayuda y hasta me habían esterilizado temporalmente. Estuve en recuperación más de un mes en el hospital, las enfermeras tristes al ver que nadie llagaba a verme a mí y ni a la beba tampoco, llené la información de mi hija la nombre Clara como su abuela apellido Jones, solo tenía mi ID y mi carnet de estudiante. El doctor vio este último documento y decidió que llamaría al centro de estudio para avisar que pronto nos darían la salida, talvez alguien se interesaba en ayudarnos. A los dos días me dieron de alta, pero Clarita debía seguir nutriéndose en la incubadora ya que yo nunca tome vitaminas, ni hierro ni nada. Nunca salí del hospital porque tenía que dar pecho, me quedaba durmiendo en las bancas de la capilla, o en las bancas de las cafeterías, lloraba todas las noches y pensaba en Rob. Hasta que llego el día… mi Clarita ya estaba sana y gordita. Sali del hospital me fui caminando con ella en brazos, las enfermeras y los doctores me habían regalado leche, biberones, pañales, ropita etc. Les agradecí mucho y camine para salir de ahí con mi mochila en la espalda y cargando a mi bebita… otra vez a caminar sin rumbo, pero ahora tenía que dejar de llorar y buscar soluciones.