Las siguientes semanas pasaron volando. Paul pasaba parte de sus días con Trisha y Bálint antes de reunirse con Kelan o con cualquier otro guerrero para entrenar, y había entablado una buena amistad con Palto, Kor y otros dos hombres que eran curizanos, no valdier. Jaron era sanador entre su gente, y Terac era su mejor amigo y un piloto muy capacitado. Los dos hombres siempre hablaban con un respeto sincero cuando describían su asombro ante las habilidades de Trisha tanto como guerrera como en su capacidad y conocimientos para sobrevivir en la naturaleza. A Paul el corazón se le llenaba de orgullo ante las habilidades de su pequeña, y se sentía profundamente agradecido por haber podido estar ahí para enseñarle lo que le hacía falta saber para sobrevivir. Había hablado con Trisha largo y t

