Emma Jackson Dolor, esta vez era la palabra que describía como me sentía y como estaba, sentía un ardor horrible en mi mejilla izquierda, dolía como el demonio, pero no era nada comparado con el dolor interno, no era nada comparado con lo que sentía por dentro. Al despertar me encontraba en una habitación con las paredes pintadas de blanco completo, esta vez estaba en una cama, atada con esposas contra esta y mis píes aún eran sujetados por las sogas. El dolor insoportable seguía punzando en mi cabeza, todo mi cuerpo dolía, el insistente sonido de mi estómago me hacia recordar que no había comido nada durante dos días o quizás durante tres, desde esa noche en la que Lucas inyectó aquel líquido en mi piel, he perdido la noción del tiempo, no tengo idea de cuanto he estado aquí, ni siquiera

