Despierto en el caos entre gritos de Alex con quien aparentemente es su madre, la gobernadora Paullet Waker, al lado de Jessica que, sin esperar verme aquí, nos encuentra abrazados y en posición comprometedora. No sé cómo llegaron ambas aquí, qué tiene Jessica que ver con esto, lo que sé es que estas no eran las circunstancias en las que pretendía conocer a la madre de mi doctor, quien es también mi novio por contrato y posible enamorado, o eso creo. —Te espero en el auto, Alex —con voz autoritaria su madre le indica. —¿Estamos en problemas? —pregunto. —No, sólo habrá un sermón. —Me alegra no estar presente. —Oh si, estarás, porque ambos recibiremos las palabras de la gobernadora. —Ella no me invitó a mí. —Te llevo yo, de todos modos, ya te conoce, ya te ha visto, lo cual no estaba

