No sabía en qué me estaba metiendo o que mierda le estaba pasando a mi cabeza, pero todo mi cuerpo se encontraba estático. Mis piernas no se movían para salir corriendo, tampoco mis brazos lo apartaban y mi corazón gritaba desde el interior de mi pecho como un loco, como si intentara hacerme reaccionar o al contrario, demostrar cosas que no me agradaban. Tenía tantos sentimientos golpeando mi interior, llenos de energía y eso me estaba destrozando, tanto física como emocionalmente. Lo único que esperaba era no volver a verlo y dejarlo enterrado en el pasado, o al menos me lo quería creer. Su existencia había creado heridas en mi, grietas que jamás podría cerrar y con las que tendría que vivir, por que en parte también era una cobarde. Había tenido tantas alucinaciones con él, que ni si

