Abrí los ojos cuando sentí la luz caer en mi rostro y aunque seguía haciendo frío, ya que parecía ser temprano en la mañana, el cuerpo cálido de Christopher, quien por alguna razón botaba más calor que el mío; me abrigaba aún sin estar con las cobijas por encima de la cintura. Se veía tan tranquilo durmiendo y su perfil descansado era atractivo, ya no se veía igual que cuando lo había hallado en la madrugada; apagado y melancólico. Despacio y sin despertarlo, salí de la cama con mi celular en mano. Era muy temprano todavía, recién había salido el sol, pero no tenía intenciones de quedarme más tiempo, tenía que encontrarme con alguien. Busqué mi ropa en la habitación de Loren, donde todas seguían profundas en sus propios rincones de sueño; Emma y la dueña de la cama dormían en ella. Jane,

