Hoy era el día oficial en el cual mi padre dejaba de ser el Emir y me dejaba como Jefe total de Abu Dhabi, la capital más grande y moderna de los Emiratos Árabes, era un gran peso que ahora caía sobre mis hombros, muchos en mi lugar darían saltos de alegría, pero desde joven me inculcaron la responsabilidad y a decir verdad, hace dos años que manejo la ciudad detrás del telón, mi padre a decidido tener una vida más relajada , solo que hoy, el día de su aniversario decidió darle inicio al mío, bajo la atenta mirada de algunos periodistas, la presencia de cinco de los siete Emir y algunos miembros del Consejo, a los cuales no le pareció bien el hecho de que mi padre me haya dado tal poder sin aún poseer una Habibat , pero todo aquello no me causó malestar alguno, lo que de cierta manera sí me dolió fue no ver a Amira o Fadi en este día tan importante.
—¡Karim!— volte mi mirada hasta donde provino la voz
—¡Saif!— es un viejo amigo y futuro sucesor de Fuyaira, camine un poco hasta donde él estaba y este cuando llegue al lugar me hizo una pequeña reverencia
—en hora buena Karim, felicidades— alzó su copa para un brindis y nos tomamos un trago
—gracias Saif, pronto estaremos en tu ceremonia— sonreí
—lo dudo, mi padre no me dejara tal poder hasta ya no poder mover un solo dedo, ya sabes lo obsesivo que es con el control y el orden— ambos reímos, en ese momento sentí por decimotercera vez mi móvil sonar y mire la pantalla para luego contestar
—hasta que me puede contestar señor Karim— quien llamaba con tanta insistencia era Etly, la nana de Amira
—¿pasa algo con Fadi?— me alerte un poco al notar cierta preocupación en su voz
—Fadi está bien señor Karim, quien me preocupa es mi niña, Amira, ella corre peligro— escuché que lloraba desesperada
—¿qué pasa con Amira?— le indique a Saif que saldría por un momento
—salió hoy en la tarde alrededor de las tres y esta es la hora en la cual no llega— mire el reloj de mi muñeca y este marcaba las nueve en punto
—intento llamarla, tal vez esta con sus amigos—
—ella no esta con ellos, salió de aquí por que iria al consejo para notificar el estado de coma en el que se encuentra su abuelo y a la he llamado infinidades de veces, incluso a las oficinas del consejo y no hacen más que transferirse de un lado a otro sin respuesta alguna— suspire y lleve mi mano derecha hasta el puente de mi nariz
—de acuerdo, yo averiguare que ocurre, por lo pronto quedate tranquila y si llegas a saber alguna noticia no dudes en llamarme
—sí, señor Karim, traiga a mi niña de vuelta, por favor—
—eso haré Etly— colgué la llamada
—su excelencia, afuera hay un joven policía que dice tener un mensaje de la princesa de Dubai— musito un m*****o del personal de servicio
—llévame con él— caminamos tan rápido como la multitud me permitió el paso, ya que casi todos querían caer en gracia con el nuevo jefe del estado
— su alteza, la princesa Samira le manda a decir que la tienen cautiva en el consejo y que necesita de su ayuda para poder salir de allí— el joven tenia una posición erguida y mientras dijo aquellas palabras, estuvo en una postura de saludo
Aquellas palabras me habían caído como un balde de agua fría ¿porque la habían encarcelado si es una princesa? —muchas gracias por ser el emisario de la princesa, prometo que seras recompensado por ello— vi como sus ojos brillaron, pero al momento su mirada perdió el brillo
—su alteza, solo me gustaria que no sea divulgada mi identidad—
—asi sera— sali y camine hasta el despacho y busque en mi agenda el numero de mi abogado personal para notificarle de la situación, pero este me aseguro que por hoy no se podría hacer nada, que mañana temprano nos reunimos en el lugar.
—asi que aqui estas— dijo mi padre al entrar al lugar y verme con un vaso de whisky con la mirada perdida
—ahora no padre— tomé un largo trago
—que descortesía la tuya, el dejar a tus invitados allí afuera, mientras tu estas aquí encerrado sin razón alguna— lo vi caminar hasta el pequeño bar y servirse un trago
—estaba agobiado de tanto saludos, si bien sabes que no me gustan mucho estos escándalos— suspire
—esto solo se hace una vez en la vida Karim, creí que ya te habías acostumbrado a esta vida, estás en el lente de la cámara desde antes de poder ver la luz— se rió con sarcasmo —hablas como si esto fuera algo nuevo—
—lo se padre, pero nunca me voy a acostumbrar a ello, es algo...— suspire
—ahora te la pasas como adolescente enamorada: suspirando en cada rincón—
—padre ahora no quiero hablar, ¿me puedes dar un poco de privacidad?— este dejo el vaso en el escritorio y se marchó sin refutar
Yo me quedé hecho un lío después de aquella llamada y pensar en como pudiese estar Amira en este momento, no se puede negar que Dubai tiene un calor asfixiante durante el día, pero sus noches son frías y esta no era la excepción, con aquellos pensamientos me quedé a ver la Aurora, fui a mi alcoba para asearme, luego de eso me coloque un traje de smoking gris y encima me coloque un thawb en color blanco, con hilos de oro y un turbante blanco con el agal dorado, no me sentia agusto con esta ropa, pero debía ir vestido de forma tradicional al Consejo.
Salí tan pronto como termine y fuimos hasta la sede del consejo que se ubicaba en Dubai, el viaje duró una hora y diecinueve minutos exactamente, una vez allí me encontré con el abogado
—su excelencia— hizo una reverencia
—dejemonos de las formalidades jurista, necesito saber que sucedió aquí ayer— le mire fijamente
—averigue un poco y de la forma en la que la detuvieron fue de forma arbitraria, no se cumplieron con las leyes y a nombre de Amira Cafrune no hay investigación abierta, no hay nada— me moleste al saber que sus derechos fueron violados y no respetaron el hecho de ella pertenecer a la realeza.
—No me pida que me calme señor Anás, ¿como la pudo encarcelar— la ira hablaba por mí
—su alteza, como le dije ella falto a las leyes...ella...— su voz estaba algo titubeante
—llevame hasta donde esta ella, es una orden— sentencié mirándole con mis ojos intimidantes, que para este momento debían de estar rojos, inyectados de ira
—si su excelencia— se puso de pies y me guió hasta la cerda en la cual estaba Amira en posición fetal, temblando
—¡ABRAN LAS REJAS!— sentía que mi corazón estaba siendo apretado y cuando las rejas fueron abiertas fui rápidamente donde estaba y la cargue en mis brazos, sentía como su cuerpo se estremecía de manera irracional, camine con ella en brazos hasta la salida
—¡SU EXCELENCIA; NO PUEDE LLEVARSELA!— gritó Anás
—MI JURISTA SE ENCARGARÁ DE DARME LA RAZÓN— entre al auto y le ordené al chofer que nos llevara al hospital, mire a Amira y quite los mechones de su cara, sus labios tiritaban, toque su frente y esta estaba ardiendo de fiebre —Amira, hablame por favor— susurre cerca de su oído, hizo intento de abrir sus ojos más solo fue un intento fallido.
—Se pondrá bien, estuvo expuesta con su ropa húmeda y esto desencadenó una alta fiebre, pero no es nada de preocuparse— respire aliviado
—gracias doctor— este se despidió con una reverencia y luego procedí a llamar a Etly para informarle sobre dónde estaba Amira
Fui hasta su habitación y ella estaba plácidamente dormida y me senté a cuidar su sueño, porque aunque ella me ha dicho en reiteradas ocasiones que no me quiere en su vida y con merecida razón, jamás podré alejarme de ella, ella y Fadi representan todo para mi, mire como sus espesas pestañas revoloteaban intentando dejando ver sus ojos
—Karim, ¿te casarías conmigo?— escuché su leve pero claro susurro, sus ojos se quedaron viéndome fijamente, pensé que se trataba de un delirio —KARIM, espero una respuesta y sus ojos se cerraron con brusquedad.