El sol apenas comenzaba a salir, proyectando un suave resplandor dorado sobre las ondulantes colinas que rodeaban la finca familiar de Liam, donde los preparativos de la boda comenzaban con intensidad. La casa rebosaba una energía emotiva que igualaba la alegría nerviosa de Amara. Aunque Liam y ella llevaban una vida muy ocupada, nada la había preparado para el torbellino que traería la planificación de la boda, sobre todo considerando la prominente lista de invitados y la unión de dos familias de mundos muy diferentes. Se había organizado un acogedor desayuno para que sus familias se reunieran, reuniendo a personas que apenas empezaban a conocerse. Los padres de Amara llegaron primero; su madre estaba radiante y su padre, con los ojos llenos de orgullo. Al entrar, la madre de Liam, Evely

