La expectación en la pista era palpable a medida que se acercaba la competición. La reputación de Amara, tanto como patinadora como figura mediática, había cobrado vida propia. Sentía todas las miradas puestas en ella: algunas con admiración, otras con dudas y otras con tintes de juicio. Pero esta noche, con la música y la pista ante ella, estaba decidida a silenciar todo el ruido. Desde su lugar entre el público, Liam observó a Amara prepararse para su actuación. Podía ver la determinación impresa en cada uno de sus movimientos, y su corazón se llenó de orgullo. Para ella, esta no era una simple competición; era su oportunidad de demostrar su valía, de mostrarle al mundo su fuerza, su gracia y su compromiso inquebrantable. La música empezó, y mientras Amara se deslizaba por primera vez

