Antoni leyó el mensaje de Andre con el ceño fruncido, no le sorprendía que sus aliados ya estuvieran moviéndose, pero el hecho de que todos decidieran reunirse en Cerdeña dentro de tres días significaba que el conflicto estaba escalando más rápido de lo esperado. — Tenemos que irnos. — dijo, deslizando el teléfono en su bolsillo. — ¿A dónde? — Mia lo miro con curiosidad. — Al muelle, Andre quiere que viajemos juntos a Cerdeña, pero vamos a tener que esperarlos un poco. — ella notó la tensión en su mandíbula y supo que algo más lo inquietaba. — ¿Es seguro? — Antoni la miró con intensidad, como si estuviera debatiéndose entre decirle la verdad o solo lo necesario, pero al final ella era su mayor apoyo. — Nada es seguro en este momento, pero no podemos quedarnos aquí, habrá otra reunión

