El silencio en el auto era palpable, Antoni miraba de vez en cuando a Mia, notando la calma tensa en su rostro, como si estuviera procesando todo lo que había ocurrido, por su parte, él también estaba sumido en sus pensamientos, pero con un nudo en el estómago, había sido una mezcla de emociones, desde la sorpresa, celos hasta la culpa, y todo lo sucedido lo había dejado inquieto. Mia, por su parte, iba pensando en todo lo que había pasado, guardó silencio sobre lo que estaba haciendo, pero no iba a justificar lo que su esposo hizo, había visto en su esposo una mezcla de celos y preocupación, pero también una vulnerabilidad que no esperaba, sin embargo, su propia confusión no la dejaba hablar, porque aún procesaba lo que había sucedido en el hospital, finalmente, fue Antoni quien rompió el

