6

1103 Palabras
6 —No puedo creer lo del profesor. —Sí, es tan triste…. —Se dicen que se suicidó por amor—silencio. —¿Por amor? —Si, al parecer se enamoró de una alumna, la rectora se enteró y al ver que podía perder todo prefirió morir. —Es trágico esto… Sentí el sudor invadir mi rostro y parte de mi pecho, traté de moverme, pero, algo sujetaba mis manos. Ardía. Abrí los ojos poco a poco tratando de acostumbrarme a la luz, al parecer aún era de día, me sorprendí al ver con horror un cuarto digno de una película de terror, no había ventanas, únicamente una única salida que daba hacia un lugar que desconocía. Sentí unos pasos aproximarse a la puerta donde me encontraba, y temí por mi vida. La perilla de la habitación comenzó a girar, me encogí detrás de un sofá al ver que esta se abrió de golpe. Pude ver a Mijaíl frunciendo el ceño, su mirada me daba terror, en sus manos llevaba una bandeja con frutas y leche. —¿Ya te levantaste? —preguntó acercándose a mí, por instinto retrocedí. —Quiero ir a casa, por favor—, mis palabras sonaron quebradas, él alzó una ceja en señal de arrogancia, mientras sonreía dejando las frutas sobre la cama. —De aquí solo sales sin vida, cariño... Y no creo que te quieras morir. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal. —¡No me llames así! —le grité tomando distancia con mis brazos, el mafioso hizo un mohín con su boca, y pude sentir repulsión por mi actitud en su mirada. —¡A mí nadie me da órdenes! —me tomó del cabello y me tiró al piso, pude sentir un hilo de sangre en mi frente por el golpe que me di contra el suelo. —Yo… lo siento—él, solo rio a carcajadas ante mis palabras, —tengo miedo, señor… Quiero vivir… Mis manos estaban temblando. —¡Es necesario que sepas quien manda aquí! —sentí temor en ese momento—. Come lo que te traje, necesito que estés con fuerzas para el viaje—tragué en seco por lo último que dijo. Mi pecho me dolía demasiado y me era difícil respirar. —¿Viaje? —pregunté con los ojos bien abiertos. —¡Sí! te sacaré del país, tus padres no podrán encontrarte jamás apenas te lleve lejos de España—sonrió malévola mente aquel hombre. Mi mandíbula se tensó—Puedes hacer todo lo que quieras, llévame lejos si quieres, golpéame o mátame, pero, yo, Victoria Jones, te juro a ti, Mijail Volkov, que jamás te amaré, jamás podré sentir algo por ti, eres un ser despreciable, me das asco y te odio como nunca jamás podré odiar a alguien —, de mi boca solo salía veneno, sentía tanto odio por Mijail, él solo se dignó a mirarme, y pude descifrar cierto dolor en su mirada. Sin más, me dejó sola en aquel solitario lugar. Traté de buscar por toda la habitación una manera de salir, pero, fue un fracaso. Todo mi cuerpo se sentía cansado, mis manos frías tocaron las frutas que aquel lunático había traído para mí, sin embargo, las tiré al suelo sin mi siquiera probarlas. Mi cabeza me estaba dando demasiadas vueltas, así que caí de espaldas contra la cama y cerré mis ojos deseando que todo esto solo fuese una horrible pesadilla. Había pasado más o menos una hora, cuando aquel sujeto regresó, abrió la puerta y pude ver algo que jamás pensé que vería en aquel despreciable ser. Su mirada se encontraba totalmente oscura y llena de tristeza, retrocedí con temor, pero, él me atrajo hacia su cuerpo, olía totalmente a alcohol. Mijaíl había vuelto a la habitación completamente borracho y fuera de sus cabales. —¿Qué sucede? —traté de sonar valiente, pero, por dentro me estaba muriendo de miedo. —¡Estoy harto de esto! —tiró el escritorio que se hallaba en aquella habitación. Temblé de miedo—Tengo tantas mujeres detrás de mí… y … ¡tú ni siquiera me miras! no sabes cuánto tiempo llevo fantaseando tenerte aquí conmigo. Cuantas semanas llevaba planeando esto, —mi corazón se detuvo—. Jamás pensé que la chiquilla amiga del bastardo de Jhon me cautivaría de esta manera, odio lo que siento en mi pecho, pero, te digo algo Victoria, aunque me toque domarte a la fuerza, serás completamente mía. — sus manos tocaron mis caderas atrayéndome a él, sus labios comenzaron a delinear mi cuello, podía sentir su cálida respiración. —Si hay tantas mujeres detrás de ti, ¿Por qué no te vas donde ellas? —mi imprudencia hizo que Mijaíl me diera una fuerte bofetada; llevé mi mano hacia mi mejilla derecha en donde hace unos instantes él me había golpeado. —¡Eres un bastardo! —le grité tratando de golpearlo, pero, fue un completo fracaso. Mijaíl me tiró con violencia sobre la cama. Él se colocó a horcajadas encima de mí, su rostro lo hundió en mi cuello, su lengua recorría desde el lóbulo de mi oreja hasta el inicio de mis pechos. Él solo gruñía porque lo estaba disfrutando, pero, yo solo tenía miedo de lo que me podría pasar a continuación. Mijaíl tomo de una esquina una soga, traté de forcejear, pero, él sostuvo mis manos con una fuerza monstruosa, y me amarró con esta al barrote de la cama. —¡Por favor no! — traté de hacerlo entrar en razón—¡Eres un maldito cobarde! —No me interesa, yo te amo Victoria, estoy tan enamorado de ti, y tú solo me rechazas, te voy a demostrar que se siente estar con un hombre de verdad, —gruñó colocándose encima de mí, sus manos frías comenzaron a desbotonar la camiseta que llevaba puesta— ¡Eres una diosa, tan perfecta! —dijo llevando una mano hacia mi seno y estrujándolo con agresividad. Las lágrimas salían de mis ojos, sabía que esto era inevitable. Mijail sacó de mi cuerpo todas las prendas que cubrían mi desnudez, me sentía tan pequeña y vulnerable. De un momento a otro la boca cálida de este, se apoderó de uno de mis pezones. Mi estómago se contrajo, quería vomitar. Jamás pensé que mi virginidad seria arrebatada de mí de esta manera. Hasta hace unos días solo pensaba en Malka y sus ocurrencias, en mis padres, en Jhon, hasta en Roberto y su odiosa clase de matemáticas, pero, ahora estoy siendo desvirga da por un mafioso psicópata.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR