Vigo
—¡Más rápido! —Pido a la hermosa rubia que tengo de rodillas chupando mi entrepierna.
Halo sus cabellos envolviendo mis manos en ellos, al mismo tiempo que inclino la cabeza hacia atrás. Siento la suavidad y humedad del interior de su boca, envolver mi polla y chuparla con apremio. Esto se siente jodidamente excitante…
Antes de que llegue al clímax detengo sus movimientos, la levanto apresuradamente y lanzo su cuerpo a la cama. Me abalanzo encima de ella, tal animal salvaje lo hace con su presa y lo primero que hago es succionar sus pezones. Llevo cada uno a mi boca a medida que con una mano toco delicadamente su clítoris. La escucho gemir de placer y arquear su espalda hacia atrás.
—¿Deseas que pare, preciosa? —susurro.
—¡No!
—Pídelo —ordeno.
—No pares, por favor…
Sonrío al escucharla.
Meto mis dedos en el interior de su sexo y continúo chupando sus pezones. Cuando finalmente logro lo que quiero, tenerla al punto de correrse, detengo los movimientos y los saco.
—¡No! ¡No te detengas! —pide al detenerme.
—Tranquila… Sé lo que hago.
Humedezco la entrada de su culo con sus fluidos vaginales e introduzco mi m*****o en él.
—¡Ahhhh! —Grita.
—¿Duele? —Inquiero mientras entro en ella.
—No pares…
Sonrío.
Comienzo a embestirla logrando que sus gemidos se hagan más audibles dentro de la habitación. Acelero mis movimientos sintiendo como su trasero choca contra mis bolas. Tomo el vibrador que está a un lado de la cama y lo posiciono en su clítoris haciendo que arquee su espalda aún más. Veo como sus fluidos se siguen haciendo latentes e inmediatamente introduzco el aparato dentro de su coño.
Lágrimas, sudor y placer es lo que aprecio desde la posición en la que me estoy adueñando de esta mujer, de la cual no recuerdo siquiera su nombre. Tampoco es que esto me interese mucho. La traje para satisfacer mis deseos carnales, no para entablar una relación.
Después de varios minutos en los que la he puesto en diferentes posiciones y me he adueñado de los tres orificios que posee, finalmente llegamos al clímax, extasiados de placer. Se siente tan bien estar de vuelta…
Me acuesto a un lado de la cama para calmar mi respiración, a medida que observo fijamente nuestra desnudez en el espejo situado en el techo de la habitación.
—Puedes irte —comento, posicionando mis manos detrás de mi cabeza.
—Pero…
—Vístete en el baño y sal, por favor. Gracias por todo.
—No soy una puta a la que echas después de haberte satisfecho, me iré cuando lo desee, no porque me lo pides.
Giro a verla ante la actitud que está tomando. Me reta con la mirada y como no estoy para discutir con mujeres, paso por alto su estúpido comentario. Fijo la vista de nuevo en el espejo y le respondo:
—Haz lo que quieras, pero lejos de mí. No tienes idea de quién soy o lo que puedo hacerte por hablarme de tal forma. Considérate bendecida…
No vuelve a proferir palabra alguna, por lo que entiendo que finalmente entendió mi comentario. Suelto un fuerte suspiro y pienso en lo feliz que me siento estando “libre”. Extrañaba respirar aire fresco, estar cerca de mis amigos, satisfacer mis deseos, así como otras cosas más.
Hasta hace poco estuve cautivo en lugar espantoso, en donde sufrí múltiples golpizas, torturas inhumanas, sin contar el hecho de que por poco pierdo mi virilidad. Todo esto por el simple hecho de no dar información sobre los negocios de Dmitry. Cuando finalmente, él dio con mi paradero, estaba a punto de morir porque, sencillamente, luego de tantas cosas, mi cuerpo había perdido las fuerzas.
Para mi suerte, me encontró a tiempo; aunque si bien es cierto, mi recuperación fue más lenta de lo esperado. Sin embargo, ahora puedo salir y disfrutar, tal como lo deseo. Esta mujer es la segunda con la que estoy después de lo sucedido, por lo menos cumplió con lo que necesitaba porque con la primera no me fue tan bien como esperé.
Desde mi niñez mi círculo ha estado compuesto de 3 personas: Dmitry, Hendrik y yo. Nunca tuvimos lo que todo niño desea, un padre que pase tiempo con sus hijos y juegue pelotas con él; más bien fue todo lo contrario. Entrené desde que aprendí a caminar, asesiné al primer sujeto a la edad de 6 años y estuve rodeado de mujeres, droga y un sinfín de cosas inimaginables toda mi vida. Soy leal a quien merece mi lealtad y en este caso, Dmitry se la merece. Por tal motivo, no obtuvieron nada de mí.
Siempre hemos sido nosotros tres contra el mundo. Dmitry es el jefe de toda la mafia rusa, Hendrik es el mejor mercenario que puede haber en el mundo, y yo me encargo de varios negocios turbios, así como también de varios clubes nocturnos. Hasta los momentos, ni Hendrik, ni yo, hemos tenido una relación estable, o alguna mujer que desequilibre nuestro mundo. Caso contrario a Dmitry que se casó hace poco por negocios.
En este mundo es imprescindible mantenerse al margen de todo tipo de sentimientos que puedan perjudicarte a futuro. Los enemigos están al acecho y en la búsqueda de nuestro talón de Aquiles. Por tal motivo, no permitimos que esto ocurra. Además, a estas alturas tampoco creo que pueda suceder.
Hace muchos años estuve con una mujer que me dejó descolocado por varios años. Su aroma, su piel y sus hermosos ojos azules calaron hondo en mí, pero nunca pude dar con su paradero. Lo único que tenía era un nombre de pila y no estaba seguro de que realmente fuera de ella. A medida que el tiempo pasó me fui desligando de la embriaguez de su belleza y volví a disfrutar del sexo sin obstáculo alguno. Al fin y al cabo, en la vida siempre van y vienen muchas personas; por esto, hay que vivir y disfrutar el momento sin esperar nada a cambio.