Monserrat Vi entrar a Leonardo y mi corazón se detuvo por un microsegundo, ¿qué hacía él ahí? Mi primer impulso fue echarlo de la habitación, pero si Sebastián lo había dejado entrar, fue por algo y confiaría en su instinto o en qué sabe qué, que hizo que permitiera su visita. Mi hermano me miró con gesto culpable y temeroso. Me di cuenta de que no sabía qué hacer. La última vez que nos vimos fue en el restaurante unos días antes del matrimonio de mi hermana, que esperaba se encontrara bien y que Kevin no hubiera hecho lo que Elena le había ordenado. ―Leo... ―musité sin poder articular ni una sola palabra más. ―Monse. ―Se acercó con celeridad―. ¿Cómo estás, hermanita? ¿Hermanita? ¿Como cuando éramos pequeños? ―Perdóname, fui un idiota contigo, me crie pensando que molestar y bur

